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Ejercitemos nuestra memoria muscular

By on February 26th, 2019

Al estar limpiando y sacando los montones de recortes, papeles, libros, cintas, etc. que le pertenecieron a mi mamá, descubrimos que su ansiedad fue mucho más grave de lo que nos habíamos dado cuenta. Sabíamos que sufría de ansiedad y que le habían diagnosticado trastorno de pánico, pero nunca supimos cuánto se esforzaba por controlarlo.

Mi hermana hizo una observación muy interesante: las técnicas que usaba mamá todos los días para reducir la ansiedad estaban tan arraigadas que las ponía en práctica incluso después de mudarse a un centro de atención para la memoria donde todo era diferente – como en casa, pero no era su casa. La enfermedad de Alzheimer le había arrebatado sus palabras, recuerdos y muchas cosas más, pero la memoria muscular que usaba para poder tranquilizarse estaba visiblemente intacta.

Las personas que bailan usan la memoria muscular todo el tiempo. La coreografía y los pasos de baile pueden ser tan complicados que es imposible pensar deliberadamente en cada movimiento individual para cada parte de nuestro cuerpo de manera simultánea. Los atletas profesionales se ajustan a los movimientos de sus contrincantes por instinto, controlan el balón sin esfuerzo, y esquían o impulsan el palo de golf, bate o la raqueta usando la memoria muscular acumulada tras toda una vida de haber practicado estos movimientos una u otra vez.

Mi mamá aún podía pelar papas en la cocina sin ayuda mucho tiempo después de haberle fallado la habilidad to formar una oración. La memoria muscular tiene raíces muy profundas. Es la repetición rutinaria. Se dice que cualquier cosa se puede convertir en costumbre si se practica por lo menos durante 3 meses. Así que, ¿cuáles costumbres quisiéramos adoptar como personas que cuidan de otras, simplemente para llevar una vida mejor?

Si una persona que padece demencia puede recobrar las costumbres que están profundamente arraigados, como una respiración profunda de purificación, usar el buen humor para mitigar una situación tensa, recitar palabras para darse confianza a uno mismo o a otras personas; nosotros como personas que cuidamos de otra podemos desarrollar la memoria muscular de las costumbres que queremos poner en práctica sin pensar.

Para quienes sentimos que siempre estamos enojados, podemos desarrollar la costumbre de preguntarnos a nosotros mismos, ¿por qué o con quién estamos enojados? Esta sencilla pregunta podría ayudarnos a encontrar la verdadera causa de nuestra frustración: podría ser uno mismo. Tal vez no sabemos qué hacer. Tal vez simplemente tenemos hambre o estamos cansados. Tal vez algo importante tiene que cambiar.

Para quienes siempre estamos a la carrera todo el tiempo, abrumados con la lista tan larga de cosas que tenemos que hacer, podríamos acostumbrarnos a preguntarnos a nosotros mismos cuáles cosas son las más importantes. ¿Qué tengo que hacer hoy? ¿Qué le puedo encargar a otra persona? ¿Qué puede esperar? ¿Podemos simplemente darnos por vencidos?

Para quienes pensamos que todos y todo está en contra nuestra, podríamos preguntarnos si alguien o algo realmente nos quiere dañar. ¿Por qué pensamos que esa persona está actuando así? Si nosotros estuviéramos en su lugar, ¿cómo nos comportaríamos? Si nosotros dirigiéramos esa compañía, ¿cómo responderíamos a una persona como nosotros? Podríamos acostumbrarnos a suponer que las intenciones son buenas e inclinarnos hacia ser empáticos en vez de estar a la ofensiva.

La memoria muscular puede mantenernos atrapados en la rutina actual al estar haciendo lo mismo una y otra vez. O podemos fortalecer nuevos músculos y desarrollar nuevas rutinas y respuestas que nos sean más útiles en nuestras vidas tan ocupadas. Si continuamos practicando lo nuevo hasta que verdaderamente sea nuestro, no tendremos ni que pensarlo.

Carol Zernial, directora ejecutiva de la Fundación Caritativa de WellMed es una renombrada gerontóloga, presentadora de un programa de radio y presidenta del Consejo Nacional para el Envejecimiento. La Fundación Caritativa de WellMed no lucrativa se enfoca en programas gratuitos para los adultos mayores y los familiares que les cuidan, e incluyen sesiones semanales de aprendizaje por vía telefónica, clases comprobadas para eliminar el estrés y más. Infórmese más en www.CaregiverSOS.org o llame sin cargo al 1-866-390-6491.

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